Una invitación a la Medicina Ancestral
EL LLAMADO
Nos reunimos para celebrar el tiempo de la cosecha; de agradecer, compartir instantes, de recapitular sobre la siembra y de ésta manera barrer el cuerpo, la casa y el corazón ofreciendo el fruto.Es un tiempo para renacer, crecer de manera espiral (hacia el “interior” y hacia “fuera”), aprovechando el cambio de conciencia, que despierta la intuición, la visión para comenzar el parto de nuestras visiones y creaciones que han estado moldeadas por las experiencias, destilamos esencia, arte y belleza. Un gran tiempo de recapitular, de mirarse dentro, de disolver el miedo con amor, de ser receptivo para unirse al flujo de la vida.
SANTIAGO MORENO
La búsqueda espiritual de Santiago comenzó desde muy joven. Tras dejar Tunja para vivir en Medellín con sus abuelos, encontró en la meditación vipassana una primera vía de conocimiento interior, a la que dedicó más de diez años de práctica constante.
Aproximadamente cada seis meses participaba en retiros de meditación y, en algunos momentos, permaneció durante varios cursos consecutivos, llegando a pasar cerca de un mes entre silencio, práctica y servicio. Con el tiempo comenzó también a colaborar en estos espacios, apoyando las labores de los retiros y acompañando a otras personas en su práctica.
Después de más de una década de meditación llegaron a su vida las medicinas tradicionales. Entre sus primeros encuentros estuvieron el San Pedro y el peyote. Allí reconoció una profundidad que transformó su manera de comprender aquello que llevaba años buscando y comenzó una relación especialmente significativa con el fuego, que desde entonces ocupa un lugar esencial en su recorrido.
Más adelante conoció el yagé y participó en ceremonias junto a diferentes hombres medicina, entre ellos Cuautli y Rudy. Este recorrido lo llevó finalmente al encuentro con el Taita Donías Quintero, quien se convirtió en una de las figuras fundamentales de su vida y a quien Santiago reconoce como su taita y su padre espiritual.
Con el paso del tiempo, la relación entre ambos fue profundizándose hasta que el Taita Donías decidió entregarle medicina para compartir con otras personas. Antes de hacerlo, le pidió que aprendiera primero a tomarla solo, iniciando así una nueva etapa de responsabilidad en su relación con el remedio.
De manera paralela, Santiago comenzó a profundizar en el Camino Rojo. Durante cuatro años realizó sus búsquedas de visión y, al completar la cuarta, recibió el inipi y la chanupa. En ese momento fue invitado a participar en la Danza del Sol en Colombia.
Desde entonces han transcurrido cerca de quince años de Danza del Sol, un camino que ha recorrido acompañado por Claudia y que se ha convertido en parte esencial de la vida de ambos.
Más de diez años de meditación, cuatro años de búsqueda de visión y cerca de quince años alrededor de la Danza del Sol forman parte de un recorrido sostenido por el silencio, el fuego, el remedio, la relación con sus mayores y el servicio.
Hoy Santiago continúa caminando bajo la guía del Taita Donías, honrando las enseñanzas recibidas y la responsabilidad que para él significa cuidar y compartir aquello que un día le fue entregado.
CLAUDIA RIVERA
Claudia ha recorrido durante años el camino de las medicinas tradicionales y el Camino Rojo, desde una relación profundamente personal con la experiencia, el sentir y la libertad. Su manera de acercarse a estas enseñanzas ha sido siempre respetando sus propios tiempos, permitiendo que cada comprensión llegue desde lo vivido.
Su historia está profundamente entrelazada con la de Santiago. Mientras él profundizaba en el remedio, las enseñanzas de los mayores, la selva y el Camino Rojo, Claudia permaneció a su lado, acompañando sus procesos y acercándose, a su manera, a las mismas enseñanzas.
Durante estos años lo acompañó en sus cuatro búsquedas de visión y posteriormente en la Danza del Sol, después de que Santiago recibiera el inipi y la chanupa y fuera invitado a danzar en Colombia. Desde entonces, han compartido cerca de quince años alrededor de esta ceremonia.
Aunque Claudia no siempre ha ocupado el lugar de quien danza, reconoce que ha danzado en espíritu junto a Santiago. Para ella, el Camino Rojo se convirtió así en una senda compartida, presente en la vida de ambos más allá de la ceremonia.
Su relación con el remedio ha sido constante. Durante mucho tiempo tomó medicina y acompañó estos espacios mientras encontraba su propia manera de relacionarse con las enseñanzas, sin asumir un compromiso que todavía no sintiera verdaderamente suyo.
Después de años de acompañar las búsquedas de visión de Santiago, hace dos años Claudia realizó su propia búsqueda de visión, dando un paso que nació de una decisión íntima y consciente.
Hoy continúa caminando junto a Santiago, honrando una enseñanza que ha ido comprendiendo a través de los años: que cada persona tiene su propio tiempo y que hay caminos que no se eligen desde las palabras, sino que se van reconociendo poco a poco a través de la experiencia.
Un gran tiempo de recapitular, de mirarse dentro, de disolver el miedo con amor, de ser receptivo para unirse al flujo de la vida.
MÁS INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES
FECHA: Viernes 02 y Sábado 03 de Octubre
LUGAR: Asociación Atenai. Los Realejos. Tenerife
TEMAZCAL: Domingo 4 a las 17:00 h.
INFORMACIÓN: asociacionatenai@gmail.com / 666336869